"Por mucho que el hombre se extienda con su conocimiento, por muy objetivo que le parezca que es él mismo, lo único que obtiene de ello es su propia biografía" Friedrich Wilhelm Nietzsche.
Resumen
Este ensayo es un ejercicio de auto-indagación que intenta seguir el texto de Esther Díaz, “Entre la tecnociencia y el deseo: la construcción de una metodología ampliada”, se apropia indebidamente de sus palabras. “Para cometer la injusticia de la perspectiva”. En el decir de Rafael Echeverría. Me ha enseñado a mirar mi pasado con amor y asumiendo la falta de inocencia del juicio humano.
El lenguaje opera como fin y como medio.
En varias oportunidades desarrollando mis clases sobre negocios, me encontré diciendo: “Al fin y al cabo, el mejor negocio puede resumirse en la siguiente regla; comprar barato, vender caro, cobrar antes y pagar después”. No sé precisamente cómo es que esta regla llegó a mí. No se si la soñé. Si alguien me la enseño alguna vez. Estoy casi seguro de no haberla creado. Al menos no concientemente. Lo cierto es que nunca me puse reflexionar sobre el sentido de la misma. Sin embargo, una vez que advertí que la repetía con frecuencia, comencé a prestar atención en qué contexto y con qué intención la decía cuando desarrollaba mis clases. Creo interpretar que la misma aparecía en mis diálogos cuando quería hacer un esfuerzo de síntesis para mostrar a mis interlocutores que a menudo buscamos –en las estrategias de inversión de otros– repuestas a preguntas como las siguientes: ¿Qué es aquello que realmente saben acerca de los negocios, que nosotros no sabemos? ¿Por qué, él puede hacerlo y nosotros no? Extrañamente, luego me di cuenta que al disparar esta frase con soberbia y arrogancia – entre otras cosas por las trampas del lenguaje – caía en un indeseado reduccionismo. Sin querer podía estar aportando más confusión que claridad a quienes me escuchaban. Es posible que en ellos la interpretación de la regla, tuviera un sentido totalmente distinto al que yo pretendían lograr cuando la decía. Reconozco que la repetí una y otra vez, sin advertir que “el lenguaje es la experiencia como objetividad situada, contextualizada e histórica” (Diaz, 2007, pp.81). En todo caso, debí explicar a quienes participaban de mis clases que esta pretendida reflexión fenomenológica, contenía un decir interpretativo. Que: “el lenguaje opera como fin y como medio” (Diaz, 2007, pp.81). ¡Ahora, caigo en la cuenta! ¿Cómo ha sido posible que lo esbozará con carácter absoluto y universal. Detrás de la expresión “mejor negocio” al menos debería tener la precaución de agregar “yo así lo prefiero”. O en todo caso advertir que detrás de esa preferencia puede haber una expresión autoritaria o al menos con pretensiones de imposición que opera de manera subyacente que podría escribirse más o menos así “toda teoría de negocios puede resumirse en la siguiente regla...” ¿Toda? Encuentro algo más que una cuestión epistemológica. En qué pretendidas razones de pensamiento único, pude decirlo y repetirlo una y otra vez de esa manera y no de otra. ¿Con qué pretendido derecho? ¿Dónde encontré o adopté a esas razones en mi historia personal?. Encuentro pertinente la cita atribuida a Nietzsche, que rescata Rafael Echeverría (2007, pp. 125), perteneciente a la obra Humano demasiado humano: "Por mucho que el hombre se extienda con su conocimiento, por muy objetivo que le parezca que es él mismo, lo único que obtiene de ello es su propia biografía" Sin ánimo de ahondar en un tema que escapa al objetivo de este escrito. Quizás porque nací en la Argentina allá por 1964.
En todo caso podía haber agregado que la regla dejaba fuera o excluía parcialmente a quienes tienen por actividad la producción y se enfocaba con mucha fuerza en quienes realizan actos de comercio. ¿Qué pretendía significar diciendo: comprar barato? trataba de revelar la preferencia por ganar desde el momento inicial en que tienen lugar las operaciones de compra-venta. Quizás no esperar ganar cuando se vende. En todo caso, ello era presentado en un escenario que pretende disminuir riesgos o actuar de un modo más tranquilo o suelto de cuerpo. No con un intento desesperado de vender en apuros o a cualquier precio por apremios. En otras palabras, estaba diciendo “aprendan a tener la vaca atada”, que iluso. La idea de disminuir los riesgos, trae a mi memoria la expresión de nuestros abuelos, “nunca pongas todos los huevos en una misma canasta”. Esto habrá querido decir no arriesgarse a todo o nada. Si te tropezaras perderías todos los huevos. Te quedarías sin el pan y sin la torta. Y se puede agregar mucho más. Interpretar sirviéndome del lenguaje. Una interpretación de una interpretación que a su vez es interpretación de otras quien sabe cuantas interpretaciones. Unas dentro de otras. Metafóricamente como las antiguas muñecas rusas“mamushkas”.
Sigamos. La expresión “vender caro” ¿qué significa?. A los costos debes agregar un margen considerable para tener utilidades. ¿Adonde está escrita la conveniencia de vender por arriba del costo? ¿Esto debe ser así siempre? Para atraer clientes podría vender por debajo del costo algunos productos y recuperar esos descuentos con el margen que me dejan otros. El denominado convencionalmente “costo” es un absoluto. Cómo es que llegamos a creer que un cálculo matemático representa el sacrificio económico que demanda la adquisición o producción de un bien o servicio o también el mantenimiento de una función en “eso” que llamamos “la empresa”. Por convención.
¿Cobrar antes y pagar después? ¿A quienes?. Pactar con mis clientes el cobro de mis operaciones de ventas en un plazo menor al que me otorgan mis proveedores cuando compro los bienes que re-vendo. La sentencia sería “Aprende a trabajar con el dinero ajeno” detrás de esto me encuentro con el concepto financiero de “valor del dinero en el tiempo” Estoy obviando decir a mi interlocutores que el dinero tiene un costo que convencionalmente denominamos interés y que por ello debo lograr que los intereses cobrados a mis clientes deben ser mayores a los intereses que me cobran mis proveedores. Pero ello está ligado al uso del dinero en el tiempo. Por ello en la regla lo enuncio como un eslabón más de la cadena de precedencia esbozada en la regla. Al fin y al cabo a esta altura de las circunstancias creo que en los negocios las cosas se nos presentan ilusoriamente estáticas y lineales. Más adecuado sería decirlo caóticas. ¡Basta! No tenemos el hilo de Ariadna. La cosa no termina aquí, ni terminará porque “esta que es mi interpretación” sólo es una de las tantas posibles. Bien lo expresa Esther Díaz (2007, pp. 81) diciendo que desde la hermenéutica “el leguaje no se pretende exento de prejuicios, vaguedades o imprecisiones. Por el contrario , asume la polisemia, porque ésta si se administra cuidadosamente fertiliza el método... Sobre la objetividad que siempre está en peligro y tiene necesidad constante de ser reconquistada, hay que imaginar un ritmo oscilatorio de objetivación y subjetivación”. Este velo debe caer ante el lector desprevenido.¡Aletheia![i]
Un poema es un símbolo en sí mismo
Josefina Manresa[ii], la esposa del denominado “poeta del pueblo” Miguel Hernández, enfrenta en soledad la muerte de uno de sus dos hijos y envía a su cónyuge una foto del niño sobreviviente a la cárcel de Torrijos de Madrid. Un mes después el poeta devuelve “Nanas de Cebolla” —“la más trágica canción de cuna de la poesía española” (Concha Zardoya, 1955) [iii] — que fuera popularizada en los setenta por Joan Manuel Serrat.
“A Miguel le había afectado la noticia recibida días antes de que Josefina sólo comía pan y cebolla (no cebolla sola, como algunos confunden). [...] La eterna frase coloquial contigo pan y cebolla, que en este caso se hace trágicamente verdadera, aunque comenta Josefina que tenía que alegrarse Miguel en aquellas circunstancias, al saber que al menos comía algo de pan. Así se explicaba Miguel”:
"Estos días me los he pasado cavilando sobre tu situación, cada día más difícil. El olor de la cebolla que comes me llega hasta aquí, y mi niño se sentirá indignado de mamar y sacar zumo de cebolla en vez de leche. Para que lo consueles, te mando esas coplillas que le he hecho, ya que aquí no hay para mí otro quehacer que escribiros a vosotros o desesperarme..." [iv]
Luego captaría en doce estrofas de belleza increíble esa totalidad vivida. Nace el regalo enviado a su amada: Nanas de Cebolla. “Un símbolo en sí mismo” (Díaz 2007, pp. 81) ¿Dónde se encuentran negocio y arte? Quizás en la interpretación. En eso que llamamos teoría de negocio. Que se nos presentan unas detrás de otras como ¡Nanas!.Una máscara detrás de otra.
Estudiando creatividad e innovación aplicada a los negocios, en los escritos de Eduardo Kastika (2001). El título “la creatividad es una potencialidad” desató en mí una pregunta ¿Cuándo concluye una obra de arte? ¿Concluyen? Confieso que anote debajo del título en lápiz de grafito para no olvidar. Para ese entonces, había tenido la oportunidad de tener a mi cargo dos centros culturales que dependían de la Universidad Nacional del Nordeste entre 1996-1998. Esto me permitió acercarme a la actividad cultural de la región. Entre otras cosas una actividad importante en estos centros eran las muestras de arte. En ellas comencé entrañables amistades. A la distancia, admito que por ese entonces sentía cierta vergüenza, para preguntar aquello que no terminaba de comprender sobre arte. Recurrí a Rodolfo Schenone, un maestro de la pintura con quien había compartido mi actividad laboral anterior.
Rodolfo, además era vecino de vacaciones. Todos los veranos, lo observaba por las calles de Cosquín llevar sus elementos para pintar paisajes en las sierras de Córdoba. Me decía que era su mejor terapia. En oportunidad de visitar la Isla del Cerrito, observando el paisaje histórico de Paso de la Patria, le dije. Me he convencido que hacer negocios es un arte. Pero necesito que me expliques, para vos ¿Cuándo concluye una obra de arte? Me dijo más o menos lo siguientes:
Cuando estoy pintando, siento que si apoyo el pincel sobre la tela una vez más, la obra ya no me gustaría. Entonces siento que “nada” falta y está terminada. (el destacado en negritas es mío, WJEG)
Pienso que aquí emerge una totalidad que estaba ausente. Que se presentaba al artista como una potencialidad. Pero que en el acto creador se hace presente. Un símbolo es una potencialidad. “que nos invita a imaginar una totalidad ausente” (Díaz 2007, pp. 81) El secreto está en poder captar la totalidad representada en esa fracción. Como en los hologramas en cada parte está representada el todo. Piense en la interpretación presentada por algunos sobre la estrella de tres puntas encerrada en un círculo de Mercedes Benz. Todo un símbolo de la presencia de esa compañía en aire, mar y tierra.
Aletheia, lo que se muestra
Ahora me ocupare de la pregunta ¿Concluyen de una vez y para siempre las obras de arte? Creo que no. Ese símbolo en sí mismo que se no muestra trasciende a sí mismo en el encuentro con quien lo interpreta. Lo que se muestra es desbordado. Aquello, es una ilusión encerrada. Usando una metáfora del diseño, ilusión que pretende encerrar una representación en un plano. Nuestro esfuerzo por hacer estático lo dinámico. Pero advierto que reducir la obra de arte a lo que se nos muestra es no poner el cuerpo.
En los negocios tardamos bastante para darnos cuenta de ello. La economía de producción fue con el tiempo perdiendo peso frente a la economía de servicios. En ese contexto aprendimos a hablar del contacto con el cliente y la experiencia del usuario.
Sospecho que esto me viene de otra pregunta realizada a Rodolfo. ¿Cuándo una obra de arte es importante? Mi sabio amigo, me respondió algo así:
“Si lo que te muestra el artista, la obra... te moviliza, te produce algo (en el cuerpo)... Bueno, creo que ella ya cumplió con su cometido”. (el destacado en negritas es agregado mío, WJEG)
Pienso en el tiempo que las obras no se hacen para no ser compartidas. Pretenden expresar algo a alguien. En el acto mismo de saber y en particular de conocer, ese alguien pone el cuerpo, pero haciéndose uno.
Sujetos “epocales” mediamos entre pasado y presente
Rescato — aunque casi imposible tratando de sumergirme o tomando distancia— un bello pensamiento de nuestro querido maestro, Juan Samaja. Esta cita la recibí por correo electrónico, fue rescatada por un estudiante que participaba de sus cursos y la he conservado con mucho aprecio. Es un ejemplo de época y docencia que ha trascendido. Me evoca sentido de pertenencia y tradición. “La pertenencia es siempre temporal” Esther Díaz (2007, pp. 82).
"Como Profesores, ejercemos esa función con el secreto propósito de quedar en el alma de los alumnos. Si a su vez, resulta que esos alumnos son profesores, tenemos la alternativa de entrar, en el orden de lo imaginario, con el valor de los modelos para otros alumnos. No imagino que la eternidad sea otra cosa más bella que eso. Simplemente eso."
“La tradición es mediación entre pasado y presente. Se inscribe en el mundo de la vida y es dadora de un sentido que se transmite de modo transgeneracional [...] constituye idearios sociales que ofician como reguladores de actitudes, conductas y valoraciones ” Esther Díaz (2007, pp. 82-83). En la búsqueda del conocimiento, la ética no puede estar ausente.
Racionalidad sensible
Robert Kiyosaky (2003) presenta en su libro “Padre rico padre pobre” una idea sobre la importancia de tomar decisiones de inversión, valiéndose de un relato de arte y juego.
El juego del monopolio me ha sido valioso para mostrar que es importante para las personas tomar decisiones de inversión. Aprender que, la alternativa de no decidir en si misma en cada ronda de dados es una opción de existencia. El juego es un contexto de movimiento creativo con reglas, que luce con el arte de hacerlo culturalmente.
He tomado cuenta de ello, cómo este juego contribuye a ayudarnos a comprender sobre la importancia de decidir sobre cuestiones de inversión, prestando atención a las partidas desarrolladas con mis hijos. Una de las reglas del juego del monopolio consiste en que “Arrojado los dados, cada vez que el participante atraviesa la línea de largada cobra doscientos dólares ” En mis clases y en más de una oportunidad me encontré diciendo:
“Si no toman decisiones de inversión en las partidas que juegan en la vida, aquella también es una opción. Pero adviertan que los demás participantes también deciden o no invertir. Sí lo hacen, en ese acto se apropian dentro del tablero de espacios generadores de renta. Luego nuestro jugador imaginario, que no ha invertido se encontrará, pasando por la línea de largada y cobrará US$ 200 pero para avanzar tendrá que pagar por esos espacios de propiedad que pertenecen a otros. El circulo de juego sería así: cobras, pagas, pagas, pagas, pagas...cobra, pagas, pagas... ¿Han visto alguna vez algo así, tan parecido a un asalariado” Encuentro fascinante que el juego y el arte ayuden a empujar las teorías. “El interprete utiliza las modalidades lúdicas y los textos artísticos para hacer avanzar la teoría. Esther Díaz (2007, pp. 84)
Lo humano como apertura de sentido
Finalmente y a modo de conclusión. El ensayo que aquí he escrito, como ejercicio de auto-indagación sigue el texto de Esther Díaz y se apropia indebidamente de sus palabras. Para cometer la injusticia de la perspectiva. Aceptando que la historia de lo obrado es manifiesto de la realidad histórica configurada por prejuicios. Me ha permitido acercarme a la idea que sostiene que prejuicios y tradición son condiciones de posibilidad para la investigación interpretativa. La alerta mostrada al lector pasa por aquello que saberse histórico, es no pensar un saber definitivo. ¡Todo cambia! Lo he intentado buscando honestidad intelectual y conciencia crítica, admitiendo todas las limitaciones que tienen mis palabras para acceder sólo a fragmentos de la realidad histórica y compleja. Lo hice como uno más de tantos interpretes y protagonistas, que intenta recrear en forma limitada un diálogo con el lector para develar que la verdad no es única ni definitiva, sino un constante devenir de sentido. Todo lo que no es tuyo es mío, principalmente los errores. Gracias Esther por hacer posible en mí este balbuceo filosófico. Te regalo una expresión que Nietzsche escribiera frecuentemente en sus cartas:
“Mihi ipsi scripsi.” (“¡He escrito para mí mismo!”)
Bibliografía
§ DIAZ, Esther. (2007) Entre la tecnociencia y el deseo. La construcción de una metodología ampliada. 1ra. Edición. Buenos Aires. Biblos.
§ ECHEVERRIA, Rafael (2007) Por la senda del pensar Ontológico. 1ra. Edición. Buenos Aires. Granica: Juan Carlos Sáenz Editor.
§ KASTIKA, Eduardo. (2003) Desorganización creativa, organización innovadora. Recomendaciones, técnicas, casos y ejercicios para para desarrollar y aplicar proyectos innovadores en su empresa. 2da. Ed. Buenos Aires. Ediciones Macchi.
§ KIYOSAKI, Robert y Sharon LECHTER (2003) Padre Rico Padre Pobre. Que les enseñan los ricos a sus hijos acerca del dinero, ¡que la clase media y pobre no!. 12ava. Ed. Buenos Aires. Time & Money Network Editions.
[i] Esther Díaz (2007. pp, 82) sostiene que nuestro idioma requiere una paráfrasis para indicar su sentido. Significa lo que se muestra, lo que aparece cuando caen los velos que tapan o esconden algo. Lo contrario de Aletheia, entonces no es falso sino oculto.
[ii] Miguel Hernández. Poeta y dramaturgo español, alistado en el bando republicano durante la guerra civil española” http://es.wikipedia.org/wiki/Miguel_Hern%C3%A1ndez (12-12-2007)
[iii] Miguel Hernández. Vida y obra, 1955. Ensayo. http://es.wikipedia.org/wiki/Concha_Zardoya (12-12-2007)
[iv] Reproduzco aquí con modificaciones la belleza de esta narración que no me pertenece pero que se adecua a la introducción de mis escritos http://www.nidodepoesia.com/nanas1.htm (12-12-2007)
